Paciencia y trabajo que el limón llega

limonero en huerto urbano
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Hace unos días que ando algo escaso tanto de tiempo como de inspiración para escribir en el blog. Resumiendo hace unos días que ando disperso. Cómo veía e intuía que si seguía así la semana podría adentrarse y pasar sin ningún post, me he sentado y de aquí no puedo levantarme sin escribir algo. Reviso las carpetas de fotos que estas semanas atrás he ido haciendo al huerto urbano y me encuentro con varias cosas nuevas plantadas y que no he «presentado» aún.

limonero en huerto urbano

Es decir, que por tener, tengo sobre qué escribir. Sobre qué he hecho estos días atrás en el huerto urbano. Y más en un época como esta en la que es momento de plantar. Tengo que centrarme y organizarme para poder ir contando cómo he puesto calabacín, pepino, espinacas o hasta una morera y una de kiwis. O cómo en breve tendremos una toma de agua en la terraza de la cuál espero organizar riego por goteo y por supuesto contarlo.

Tampoco creo que tenga que tardar en contar nuevas historias sobre bichillos en el huerto urbano. Ya empieza la nueva temporada de diversos depredadores de la naturaleza, algunos más molestos que otros, pero al fin y al cabo cosas lógicas de traer una pequeña parte del campo a la ciudad.

A parte del huerto urbano hay otras categorías que debería retomar y que no he prestado mucha atención, como lo que realmente es mi profesión, la informática. O la del deporte que no sólo la he dejado de publicar si no también de practicar por la espalda. Pero en realidad aquí estamos para escribir de lo que realmente nos guste y en estos momentos para mi, es el huerto.

Por eso para el post he elegido una foto que aunque tienes unas semanas me ha recordado lo que a veces es importante y no sólo en el huerto, si no en otras facetas de la vida. Paciencia y perseverancia. El limonero es una de las primeras compras que hice allá por el verano pasado. El pobre no dio ni un limón. La hojas se le empezaron a doblar y ponerse mustias. Llegó el frío y casi del susto marcha a otra vida. Tuvo una plaga de pulgón como ya conté.

Pero aún así le guardamos en casa durante todo el invierno. Le seguí regando, le di mimos, le aboné al principió de la primavera y poco a poco las flores fueron formando el fruto, le han salido hojas nuevas y ha empezado a crecer algún limón. No tengo ni idea si llegará a formarse completo, ni si saldrán más, ni si nacerán nuevas hojas, ni si nada. Pero el limón me ha enseñado que tranquilidad, que todo llega. Hay que tener paciencia, seguir trabajándolo y aprendiendo. Siempre saldrá un rayo de luz como el de la foto. 😉

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