Se está acabando el buen tiempo, el verano. Llega el otoño y es hora de preparar el huerto urbano para las especies de esta época. Antes de ello hay que recolectar lo que se tiene plantado. En nuestro caso han sido las lechugas.

De las seis que se plantaron, días antes quité dos por estar bastante feas. Lo que se ha recogido han sido cuatro lechugas cada una de ellas en distinto grado de «calidad» y de dos de las tres formas que hay.
A la hora de recolectar una lechuga podemos hacerlo de diversas formas. La más fácil se podría decir que es ir recogiendo por hojas. Es decir que el día que nos apetece lechuga ir y cortar las hojas externas. Tiene el inconveniente que normalmente estas son las hojas menos agradables a la vista.

Otro método es arrancar de raíz la lechuga. Con ello nos la llevamos al completo y habría que volver a plantar en el lugar que se deja vacío. Esta forma es la usada en tres de las cuatro lechugas que había.
Y por último otra de las formas es cortar el tallo a unos pocos centímetros de la tierra. Así parece ser que se consigue mantener la especie y que rebrote. Que esto me vaya a suceder ya lo contaré, porque con una de las lechugas así lo he hecho.

El resultado final de la primera experiencia con lechugas en el huerto urbano, han sido unas cuantas hojas que se han podido aprovechar para unas ensaladas. Para las próximas que plante espero que de lo aprendido se puedan obtener unas mejores.










3 respuestas
Paaaaaaaaaa, las vacas! 😀
Efectivamente, era verde puro y duro para las vacas. Pero ya sabes que las vacas y yo…..
Ya me dirás qué te gusta más y quieres que pruebe a plantar.
Saludos
Pues el tomato, calabacín y la berenjena son mis verduras preferidas…
¿te atreverías con una berenjena?