Algo a lo que habituo es que allá dónde viajo intento comprar alguna cerveza de la zona que me pueda llevar para casa y probar tranquilamente para luego contaroslo. Así fue lo que hice en el viaje a Rio de Janeiro, Brasil. A parte de probar in situ las cervezas habituales que beben, busqué algo más artesanal y por recomendación acabé comprando la Cerveza Eisenbahn.

Hice una visita a una tienda con variedad en bebidas, entre ellas nuestras preciadas cervezas, para ver cuáles había y si tenían la Eisenbahn. Tras las recomendaciones del dependiente me decanté por unas que ya os hablaré y por la única que tenían de de esta cervecería, una Pale Ale que me costó al cambio unos 3 euros, un precio bastante elevado si lo ponemos en el contexto de la ciudad.
Datos sobre Eisenbahn
La cervecería, o Cervejaria como se dice en brasileño, Eisenbahn fue abierta en el 2002 en la ciudad de Blumenau del estado de Santa Catarina. Esta zona fue fundada hallá por el 1850 por un aleman, algo que ya nos da una pista sobre el porqué de esta cerveza. Es una zona muy influencida por costumbres germanas, sólo basta con ver fotos de las casas y con saber que es dónde se celebra una de las mayores oktoberfest de latinoamérica con cifras de hasta 700.000 visitantes.
En estos momentos la fabrica se puede visitar dado que es un restaurante con vistas a través de una cristalera a la zona dónde se elaboran los doce tipos de cerveza que actualmente disponen. Y por las votaciones que hay en tripadvisor no parece que sea una mala experiencia el acercarse a esta cervejaria.
Doce tipos todos ellos de corte aleman, como una dunkel, una kölsch, una weizenbier o la pale ale que yo he probado pero que tira más a una belga. Todas ellas siguen la conocida ley de pureza alemana que desde sus inicios se propusieron seguir y que a estas fechas les ha servido para conseguir premios en el propio país y fuera.
Cata Cerveza Eisenbahn
Ahora ya sí, vamos al lío y bebamos la Pale Ale Eisenbahn directa desde Brasil. Viene presentada en botellín de cristal de 33 con una etiqueta en color verde sencilla pero bonita. Al servirla nos encontramos con un color ámbar transparente y lo destaco porque es más de lo normal sobre todo si comparamos con algunas artesanas dónde lo turbio predomina. Un continuo burbujeo en rosario hacía una espuma blanca que dura poco para dejar algo menos de una uña.

Estamos ante una pale ale con sabores y notas típicas de esta variedad belga, pero con algún matiz que la hace destacable. Un sabor suave con toque afrutado y predominando el lúpulo. Para mi paladar casi nada de amargor aunque si puede tener algo al final, un final en boca algo seco pero refrescante. Al olfato es dónde menos la saco,
La Eisenbahn es una cerveza que si la ponemos en el contexto del país dónde se elabora destaca mucho por encima de las que venden habitualmente en los bares y la calle. Por el precio también es de esperar, pero sí que ha sido una grata sorpresa y buena elección haberme traído esta cerveza para casa.
Suelo preguntar si tú, lector, has probado la cerveza de la que hablo para que me des tu opinón, pero puede que esta vez sea algo más difícil encontrar alguien que lo haya hecho, así que sólo recomendarte que si la ves y tienes posibilidad, pruebala.
Si os ha gustado el post y queréis echarme una mano para dar a conocer esta cerveza os agradezco un like o +1 en las redes sociales.







