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Una pizca de psicología: la emoción tristeza




Revisando los contenidos me he dado cuenta que me faltaba de desarrollar una de las emociones primarias, la tristeza, y empecé con la hostilidad que es una de las secundarias. Tal vez ha sido mi subconsciente que la estaba evitando. En fin, sea lo que sea, me salté a la pobre tristeza, asique doy un paso atrás y vamos con ella.

emocion tristeza

Lo primero que hay que decir es que las emociones que podríamos considerar en un principio negativas, entre las que se encuentran el miedo, la ansiedad, la ira o la tristeza constituyen la primera línea de defensa afectiva contra las amenazas que nos llegan del exterior. La aversión es el componente sentimental común a estas emociones pues tiene lugar una experiencia subjetiva desagradable.

Ahora sí, vamos a centrarnos en la emoción tristeza. El primer paso para describirla es definirla: sentimiento negativo que se caracteriza por un decaimiento en el estado de ánimo. Cuando se habla de la llamada “Gozosa tristeza” se refiere a un estado en el cual las personas nos complacemos en la conmiseración propia, sintiendo piedad por nosotros mismos. Tiene lugar cuando se evoca un recuerdo feliz que realmente nos embarga de alegría.

La verdad es que la tristeza es muy habitual en las personas. Cuando tiene lugar se produce una reducción significativa en el nivel de actividad cognitiva y también conductual. La experiencia subjetiva oscila entre dos extremos que se podrían nombrar como congoja leve y la pena intensa; esta última seria propia del duelo o la depresión.

¿Cómo surge el sentimiento de tristeza? ¿Cuáles son los desencadenantes? Esta emoción emerge ante situaciones que suponen una pérdida, puede ser un objeto, una persona, una meta valiosa…, o bien situaciones que acarrean algún perjuicio o daño. Aparece la decepción y el desagrado, y en muchas ocasiones activa otras emociones, sobretodo la ira, pero también otras.

sentimiento de tristeza

Cuando el sentimiento de tristeza irrumpe en la conciencia la persona experimenta una serie de sensaciones, entre las cuales nos encontramos con la impotencia, abatimiento, desánimo…, y también la falta de fuerzas necesarias para articular un plan que permitiera afrontar de forma eficaz la situación que desencadenó tal estado emocional. La expresión más extrema de la emoción produce un intenso desconcierto, así como bloqueo funcional. Todo esto lleva a desbaratar las expectativas y el sistema de creencias de uno mismo y aparecen sentimientos tan negativos como el desamparo o la desolación.

Cuando la situación se alarga en el tiempo se puede llegar a una situación en la cual los procesos cognitivos se ralentizan, y no sólo eso, sino que se sesgan hacia los aspectos más negativos de uno mismo y del entorno. La  actitud pesimista que se adopta hace que se anule cualquier expectativa futura de cambio positivo. Ahora la atención se orienta hacia dentro, el sujeto se centra en el análisis de los acontecimientos inmediatos y de sus desagradables consecuencias.

No obstante, como siempre insisto en otras emociones, la tristeza no tiene por qué tener un cariz negativo, pues en ocasiones podríamos hallar satisfacción en regocijarnos en este sentimiento, el ejemplo más claro es la lectura de relatos llenos de connotaciones melancólicas o ver películas de contenido dramático.

libros emocion tristezaUna cuestión interesante y sorprendente es que la tristeza en ocasiones puede surgir como respuesta a una emoción positiva, pero ésta es tan intensa que se torna dañina. Como ejemplos voy a mencionar el ganar un importante premio, tener un hijo, conseguir aprobar una oposición, etc. Son situaciones bruscas, emocionalmente hablando, que pueden sumir al individuo en un desconcierto emocional transitorio.

Hay una serie de factores que, como todo es esta vida, modifican, o mejor dicho modulan la intensidad, el afrontamiento y manifestación de la tristeza. Fundamentalmente los factores son los siguientes: el temperamento o personalidad, las habilidades conductuales adquiridas, la funcionalidad cognitiva y por último, y no por ello menos importante, el entorno sociocultural.

Con respecto a la personalidad, sólo comentar brevemente que hay personas con un rasgo de neuroticismo más acusado, las cuales tienden a mostrar hacia los demás una alta inestabilidad emocional, ya sea alegría, tristeza y otro tipo de emociones. Podríamos decir que hay una falta de control sobre los afectos, más intensa cuanto peor sea su autoestima, autocrítica y autoimagen.

La influencia del contexto sociocultural es determinante. No en todas las culturas la tristeza tiene un cariz negativo (hay culturas asiáticas, por ejemplo, donde es considerada como un paso más en el camino del perfeccionamiento que lleva a la salvación). El estereotipo afectivo de la tristeza (desagradable, disgusto, molestia) no tiene validez universal, aunque sí su proceso emocional, que se entiende presente en todos los humanos con independencia de su entorno cultural.

La expresión facial de la tristeza es muy peculiar y fácil de identificar, pero también de fingir en comparación con otras emociones. Se produce el llamado “contagio emocional” a los demás, convirtiéndose en una señal social, la cual activa en los otros el mismo estado afectivo.

Las cejas y los labios van a ser los protagonistas de la composición gestual básica de la tristeza. Las cejas se elevan en los extremos más próximos al eje central de la cara y se inclinan hacia la parte externa, y las comisuras de los labios se desplazan hacia abajo. Por otro lado, los pómulos ascienden y se estrecha la apertura palpebral, así como el repliegue nasolabial, que conecta las aletas nasales con las comisuras labiales. La mirada se fija en un punto indeterminado, como “extraviada”, por lo general hacia abajo, y se inclina también la cabeza. El tono de voz resulta más bajo y monótono, disminuyendo progresivamente a lo largo de la pronunciación de la frase y el habla se torna cansina y lenta, disminuyendo el número de palabras articuladas y ampliándose el tiempo en pronunciarlas.

Toda esta composición facial tiene lugar en las formas más leves de tristeza. Cuando la intensidad aumenta se produce además una alteración corporal, los hombros se muestran como caídos, espalda arqueada hacia delante, cabizbajo, caminar de forma pausada, llevar los brazos laxamente tendidos a lo largo del cuerpo.

Qué no se nos olvide el llanto, por su puesto, forma de expresar la pena que nos lleva desde derramar unas lágrimas hasta incluso convulsionar en su forma más extrema. Durante la infancia es muy frecuente el llanto y la tristeza, más sincero e intenso, pero también más breve. En el adulto la frecuencia disminuye fundamentalmente porque nos limitan las normas sociales a expresar nuestros sentimientos, aunque también se utiliza en beneficio propio cuando se simula.

Cómo siempre me gusta dar el toque evolutivo, no se debe olvidar la función adaptativa del bebe con el llanto, forma de comunicación no verbal (aunque desde luego muy sonora) de la experimentación de una sensación dolorosa o de necesidad para conseguir de los otros empatía, atención o consuelo.

expresion facial tristeza

La tristeza tiene una serie de funciones que se podrían resumir o sintetizar en dos, dejando aparte la supervivencia de los más pequeños. Por un lado influir en los demás y estimular la propensión a prestar ayuda, ya sea material o afectiva. Y por otro lado, se podría decir que funciona como una señal para informarnos que la situación en la que se está inmerso es conflictiva y por lo tanto se debe proceder con cautela. Esta prudencia para actuar nos lleva a prestar mayor atención y análisis de los detalles de la situación, así como a ser rígidos y estrictos en la interpretación de la misma. El individuo atribulado modifica sus estrategias, se da cuenta que el plan de acción llevado a cabo o clásico no tiene por qué ser útil siempre y adopta esquemas de pensamiento más flexibles y novedosos.

Tal vez sea algo complicado comprender esta última explicación, lo que viene a decir es que se ahorra energía al reducir la atención centrada en el entorno y se favorece la enfocada sobre uno mismo, introspección. Función de autoprotección y de economizar los recursos. Podríamos decir que en su vertiente defensiva la tristeza permite establecer medidas de autoprotección que reduzcan la vulnerabilidad de la persona ante eventos que superan sus recursos para hacerles frente, es decir un gasto de energía supuestamente innecesario. Y en su vertiente reparadora posibilita el abandono del plan de acceso a una meta esquiva o perniciosa, o bien la sustitución por otras metas más accesibles o que resultan más gratificantes.

Con respecto a la influencia en los demás, por un lado refuerza los vínculos sociales, pues anima a prestar ayuda y apoyo emocional al individuo atribulado. Pero por otro lado puede convertirse en arma de doble filo, ya que la persona que normalmente esta triste acaba, a menudo, siendo evitada y relegada por los otros miembros; mientras que el individuo alegre tiene una buena aceptación en el grupo.

mascara triste

Para terminar sólo comentar, como siempre hago en las demás entradas de psicología, la parte patológica de esta emoción. El médico diagnostica depresión cuando se cumplen una serie de criterios, tanto temporales como sintomáticos, y cuando la situación afecta a las actividades habituales de la vida de la persona. El sentimiento de melancolía profunda es el aspecto afectivo más destacable que, junto con la anhedonia, la incapacidad de para experimentar placer, impregna tanto los procesos mentales de la persona como su interacción con el medio. El desinterés y la actitud pesimista que adopta el paciente alcanzan todos los ámbitos de la vida. Se alteran fundamentalmente la afectividad, los procesos cognitivos la conducta, los ritmos biológicos y la funcionalidad fisiológica.

En cuanto a los procesos cognitivos, es decir el pensamiento, sufre alteraciones del curso y del contenido. La atención y la concentración disminuyen de forma notoria como resultado del desinterés, la falta de motivación y el bajo nivel de aceptación. La reflexión mental se lleva a cabo de forma lenta y costosa, y además se dedica preferentemente a la elaboración de contenidos negativos.

La conducta del paciente está marcada por la inhibición. Su actividad y rendimiento se hallan muy por debajo de lo habitual, llegando incluso a la total apatía, lo que dificulta el desarrollo de cualquier actividad. Los ritmos biológicos se ven alterados, dificultades para conciliar el sueño, despertares frecuentes, etc., y también el apetito.

Se podría hablar de los múltiples efectos fisiológicos que además puede aparecer, desde cefalea u otro tipo de malestar, astenia…, pero sería alargarse demasiado e irse a problemas asociados, causantes o consecuencias, y se podría estar días y días con el mismo tema. La bibliografía es amplísima. Como bien dice el título del post, una pizca de psicología, mi intención es ir tocando diferentes temas de forma breve, o eso intento, porque con este me he alargado un poco más de lo que me gustaría.

Hasta pronto! Diana.

Fotos: Chema Concellón, katharsia, vicky-al, 41435209@N03, iaourtofrez

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