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Una pizca de Psicología: La Emoción Miedo

Darwin en su libro “La Expresión de las Emociones en los Animales y en el Hombre” describe que la palabra miedo deriva de aquello que es repentino y peligroso.

Como en todo hay varias definiciones, teorías, explicaciones…, en términos generales, se puede decir que el miedo es una emoción producida por un peligro presente o inminente, y que se encuentra muy ligada al estímulo que lo genera.



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Aunque en un futuro post hablaré de ello me parece interesante diferenciar la emoción de miedo de la ansiedad, pues ésta hace referencia a la anticipación de un peligro futuro, indefinible e imprevisible, siendo la causa más vaga y menos comprensible que en el miedo.

El miedo se activa por la percepción de daño o peligro, cuya naturaleza puede ser ser física o psicológica, es decir, se amenaza nuestro bienestar y supervivencia. Lógicamente es un estado emocional negativo o aversivo con una activación muy elevada que incita a la evitación y al escape. Es una señal emocional de advertencia que implica una inseguridad respecto de la propia capacidad para soportar o mantener una situación de amenaza. Su intensidad depende de la incertidumbre de los resultados. Algunos de los estímulos que desencadenan el miedo son innatos, otros son adquiridos mediante la transmisión social a través de la cultura y otros mediante el aprendizaje, muchos de estos últimos se adquieren por medio de condicionamiento clásico (sí, el del perro y la campana).

El procesamiento cognitivo del miedo se inicia ante un desencadenante que sucede muy rápido, de forma abrupta e inesperada. Ante este evento la persona estima tener una baja capacidad de control y de predicción futura de la situación. Valora el evento como algo muy desagradable y relevante para su propio bienestar, la situación es disonante y contraria con los planes. En la valoración del afrontamiento el suceso presenta un alto grado de urgencia para afrontarlo movilizando toda una serie de conductas focalizadas al propio suceso y a las consecuencias del mismo.

Las funciones del miedo se encuentran relacionadas con la adaptación, actúa como un activador que avisa de un riesgo vital y facilita que el organismo reaccione rápidamente ante el mismo. También facilita los vínculos sociales ayudando en la huida a otros y ayudando en la defensa colectiva.



Esta emoción, a nivel subjetivo, es una de las más intensas y generalmente de las más desagradables. Principales características subjetivas: sensación de tensión o de gran activación, desasosiego, malestar, preocupación y recelo por la propia seguridad o por la salud, y con frecuencia, sensación de pérdida de control.

A nivel fisiológico se produce un aumento de la frecuencia cardiaca, de la fuerza de contracción del corazón, de la presión arterial sistólica y diastólica y del nivel de conductancia de la piel. También se observa sudoración, sequedad de boca, dilatación pupilar, piloereccion, micción y excreción. Se produce una vasoconstricción periférica, que produce palidez y disminución de la temperatura. Y algo muy curioso que también sucede es la llamada hipoalgesia (se bloquea la sensación de dolor), esto ocurre porque el cerebro activa la liberación de los péptidos naturales de tipo opiáceo (sustancias muy similares a la morfina).

Para prepararnos de una posible huida, se produce un aumento de la tensión muscular y cambios en la frecuencia respiratoria, más superficial e irregular. En un primer instante, se produce la sensación de agarrotamiento o paralización, pero inmediatamente el aumento de actividad somática proporciona el tono adecuado para iniciar la conducta de huida o de ataque (si la persona en cuestión es muy valiente).

La expresión corporal más característica del miedo es el estremecimiento o el reflejo de sobresalto, lo que todos llamamos susto. A continuación el sujeto permanece inmóvil unos segundos y se queda paralizados (tendemos a petrificarnos y enmudecer), o bien, gritamos, nos sobresaltamos y huimos desesperadamente. La expresión fácil de miedo aparece en torno a los seis meses de vida. Consiste en elevación de la parte inferior de las cejas, descenso y contracción de la cejas, desplazamiento de la comisura de la boca hacia atrás y arriba con separaciones de los labios y alargamiento de la comisura de los mismos.

Por último sólo aportar que en ocasiones la reacción de miedo no es eficaz, sino desproporcionado o se produce ante estímulos sin significación, provocando un bloqueo emocional y un entorpecimiento en la acción. Puede provocar numerosos trastornos, sobretodo estamos hablando de ataques de pánico, fobias, ansiedad, trastornos obsesivos compulsivos, por estrés post traumático…

Espero que no haya resultado largo y pesado.

Hasta pronto! Diana.

Foto: Pimthida

 

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