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Una pizca de psicología: La emoción hostilidad (parte 3)

En el artículo de hoy terminamos con el tema de la hostilidad, sus funciones, la experiencia subjetiva y consecuencias de la misma. Mirando atrás tal vez me haya explayado demasiado con esta emoción pero supongo que también sea porque es más complicada de entender y explicar que las primeras de las que hablado.

Uno podría pensar que todo es negativo cuando hablamos de la hostilidad y sin embargo se ha visto que en ciertas ocasiones no siempre es así pues puede evitar una situación de enfrentamiento al inhibir conductas indeseables de otras personas. Está claro que si la evolución se ha tomado la molestia de crear y desarrollar la hostilidad es porque ahora o en su momento de la historia fue necesaria.



hostilidad la emocion

De todas formas la emoción actúa como motivadora de conductas agresivas y de venganza. La hostilidad tiene un importante carácter motivador y genera un impulso apremiante por hacer algo que elimine o dañe al agente que provocó el sentimiento displacentero.

Esta emoción implica sensaciones de enojo, resentimiento, asco, desprecio, en general sentimientos negativos hacia otros. Cuando se enfada una persona hostil, ésta experimenta constantes rumiaciones que hacen que se prolongue la experiencia subjetiva de ira.

A diferencia de otras emociones que son muy expresivas, en la hostilidad no se distingue claramente una postura corporal así como una expresión facial concreta. Podríamos incluir apretar fuertemente los puños o los dientes, al parecer las personas se contienen y la expresan de forma sutil para evitar las normas sociales.

En multitud de estudios se ha visto que es un factor de riesgo de trastornos cardiovasculares, sobretodo coronarios. El patrón de conducta tipo A tiene como componentes cognitivos, afectivos y conductuales, la hostilidad, la ira y la agresión; siendo la hostilidad el más patógeno de ellos. Al igual que con la ansiedad, esta situación de hiperreactividad cardiovascular mantenida en el tiempo es perniciosa.

Por último sólo comentar que las consecuencias a nivel social podrían ser a la larga mucho más dolorosas que los problemas físicos. Por lo general las personas hostiles son desconfiadas e inestables y crean un medio ambiente con escaso apoyo social, crean conflictos y generan en los demás una mala opinión y éstos por tanto se alejan. En algunos casos la violencia que derivada de un medio ambiente de abusos lleva a conductas antisociales y criminales.

Hasta pronto! Diana.

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